En la siguiente entrada del blog nos vamos a centrar en los períodos correspondientes a la Europa Mediterránea, donde se encuadraría España.
Como se puede apreciar, la mayoría de estilos se corresponden con el esquema general, aunque presentando algunas particularidades, como el Renacimiento, el Manierismo, el Mudejar y el Churrigueresco, que pasamos a explicar brevemente.
El Renacimiento es el período de
la historia cultura y artística italiana que se desarrollo durante las primeras
décadas del siglo XV y que se propagó rápidamente por toda Europa, siguiendo
formas y etapas diferentes. En el ámbito de la decoración, sobre todo en la
Toscana, uno de los factores dominantes fue la marcada influencia de la
arquitectura, de la que los muebles respetaron el equilibrio de las
proporciones, la elegancia de las líneas, la sobriedad y el refinamiento de los
elementos ornamentales. Las decoraciones solían consistir en taraceas o
bajorrelieves; los motivos, a menudo inspirados en el repertorio clásico, se
enriquecían y se complicaban, y en ocasiones llegaban a la superabundancia,
especialmente durante el Renacimiento tardío. Uno de los muebles más
representativos de la época fue el arcón (casone
en Italia), del que todavía se conservan ejemplares de gran valor
realizados por algunos talleres artísticos más importantes de Florencia. La
madera más usada fue el nogal, que solía utilizarse para realizar toda la
estructura de los muebles de valor. Era raro el uso de otras maderas.
El Manierismo es el término empleado por la
crítica para designar el complejo movimiento estilístico de origen italiano y
difundido por Europa, que se sitúa entre 1520 aproximadamente y finales del
siglo XVI, es decir, entre la culminación del Renacimiento y el prenuncio del
Barroco. Se caracteriza por un acentuado esteticismo antinaturalista, por la
fuerte tensión formal y la imitación a veces exasperada del estilo (manera,
precisamente) de los grandes maestros del Renacimiento. En ebanistería, el
gusto manierista se observa en la decoración sobreabundante y extravagante de
disimulaba la partición arquitectónica del mueble. Apreciados trabajos en
bajorrelieve o de bulto redondo, reproducen grutescos, putti y cariátides
insertados en cuerpos monumentales, caracterizando por ejemplo la producción
del francés Hugues Sambin, tal vez el más célebre tallador del período.
El Mudejar se utiliza para
designar el arte de inspiración musulmana desarrollado en los reinos cristianos
de la península Ibérica durante los siglos XI a XVI por artífices musulmanes
que habían permanecido en los territorios reconquistados (mudéjares), y también
por cristianos. Sus manifestaciones más conocidas pertenecen al ámbito de la
arquitectura (por ejemplo el Alcázar de Sevilla, del siglo XIV). También fue
importante en las artes decorativas, desde la cerámica y los tejidos hasta las
artes de la madera, del metal y del cuero.
El Churriguerismo es una variedad
del Barroco tardío surgida en España hacia finales del siglo XVII, dominada por
una ornamentación redundante y estilísticamente no homogénea. Su nombre deriva
de José Benito Churriguerra, arquitecto y escultor que trabajo en Madrid y
Salamanca, artífice, entre otras obras, del retablo del altar mayor del
convento de San Esteban de Salamanca.











